Hora de controlar el daño

Los primeros datos ya disponibles indican que la actividad económica tendrá una contracción mayor que la esperada durante 2020 por la combinación de una economía que se estaba desacelerando ya en el primer bimestre –datos anecdóticos positivos en algunos sectores industriales, resto para abajo-, que empezaba a experimentar el stress de la negociación de la deuda a fines de enero y febrero con las idas y vueltas en la Provincia de Buenos Aires, y que recibió los mazazos de la pandemia y de la cuarentena desde marzo. Hoy prevemos que la economía se contraerá más de 10%, una caída que se aproxima peligrosamente al record histórico de 2002, cuando se contrajo casi 11%.

Al lado de los números de actividad y los partes sanitarios empiezan a emerger también datos del mercado laboral que muestran una situación compleja. Por un lado, enfrentando una crisis de magnitud y tras dos años de caída de la actividad, los salarios tuvieron un importante rebote, impulsados por decisiones de aumentos mandatorios desde el gobierno. El primer trimestre termina así con salarios privados formales 16.2% por arriba de su nivel en diciembre, superando la inflación acumulada en el periodo de 7.8%. Si bien ello era un alivio tras casi dos años de caída de los salarios reales, la estrategia de forzar la recuperación salarial para “agregar demanda”, al tiempo que se carecía de un programa económico y financiero, se daba de bruces con las declaraciones del Ministro Guzmán de perseguir “consistencia macroeconómica». Tras la pandemia y la imposición de una cuarentena extendida, queda claro que esa política terminó de complicar al mercado laboral. En marzo, luego en abril y en mayo, saltaron las suspensiones de trabajadores a niveles record no registrados nunca en la serie histórica que va desde 1984. Ello es un indicio de que en algún momento en el futuro próximo, a menos que se verifique el milagro de una salida en V (con baja probabilidad, como en general tienen los milagros), también van a saltar los despidos en el sector formal.

Los primeros números de abril sobre empleo formal indican una pérdida de alrededor de 100 mil puestos respecto de marzo, en un mes en que los despidos están prohibidos. La caída de puestos formales se viene dando desde fines del año pasado, anticipándose el mercado a las amenazas de prohibir despidos de voceros de la nueva Administración. A los formales se suman los informales, la caída de demanda para los trabajadores por cuenta propia, y la reducción prácticamente a cero de la tasa de contratación en el sector formal. ¿Qué se requiere? Mantener la reducción de contribuciones patronales y la financiación de parte de la nómina en el sector formal, eliminar la prohibición de despidos al tiempo que se permita trabajar en todos los ámbitos en que no haya aglomeración, reducir gradualmente el sobrecosto del despido, y  girar 180° en la política anti-mercado y anti-empleo. Sería un buen programa para negociar un EFF (Acuerdo de Facilidades Extendidas) con el FMI y refinanciar, a partir de allí, los vencimientos de los próximos años, no? Hasta nuestro próximo encuentro.

Juan Luis Bour

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