El comercio externo de mercaderías de la Argentina: un patrón con cambios lentos

Hasta inicios de 2026 el patrón de comercio internacional de mercancías de la Argentina no muestra cambios importantes. Sus exportaciones continúan concentradas en productos básicos de la agroindustria mientras sus importaciones se distribuyen en un variado conjunto de insumos y, en menor medida, bienes de capital. El intercambio automotriz con Brasil y las exportaciones de transportes para mercancías son los capítulos más importantes del rubro manufacturero.


Nuestro país ha sido, especialmente desde los años 50, un país muy cerrado al comercio internacional. Junto con otros países de la región latinoamericana eligió una estrategia de desarrollo basada en el crecimiento industrial sustitutivo de importaciones. Esa estrategia se agotó en los años 70, luego de un período de buenos resultados que permitió el establecimiento de industrias básicas (productos de aluminio, acero, madera, químicos y farmacéuticos) y de industrias manufactureras de consumo masivo con niveles de competitividad variados.

Varios de nuestros vecinos en la región fueron modificando sus estrategias de desarrollo hacia una mayor apertura en los 90 y hacia una activa participación en los acuerdos preferenciales de comercio (Chile, Perú, Colombia, Ecuador, México y Centro América).  A pesar de este viraje, los países del Cono Sur latinoamericano quedaron lejos de las cadenas de valor industriales que dominaron el comercio mundial en los últimos 15 años dominadas por los países asiáticos, oferentes de mano de obra barata. Nuestros países se mantuvieron como proveedores de productos básicos minerales y agroindustriales sujetos a fluctuaciones en sus precios internacionales. Algunos de ellos desarrollaron estrategias exitosas para aprovechar los episodios de precios altos, creando un colchón de reservas de divisas que permitía financiar el desarrollo y las fases de precios básicos bajos. En ese escenario, China pasó de una escasa presencia a convertirse en el principal socio económico de nuestra región.

Brasil y la Argentina, junto con sus socios Paraguay y Uruguay, buscaron una estrategia de inserción particular por vía del Mercosur, tratando de hacer valer su tamaño de mercado sin abrir sus economías. Llegados a este punto, en los últimos años, Brasil ha mostrado mejores resultados de crecimiento económico debido a un desarrollo agrícola notable, favorecido por la incorporación de tierras (extensión de su frontera agrícola al Mato Grosso) y por una importante asociación económica de hecho con China. Por su parte, nuestro país siguió insistiendo con su proteccionismo económico durante los 2000, a través de mecanismos burocráticos que se fueron sumando a los altos aranceles del Mercosur (barreras no arancelarias, cuotas, cepo cambiario, etc.). El breve interregno de mayor apertura del gobierno del Presidente Macri entre 2015 y 2019 resultó fallido y la inestabilidad económica local impidió el desarrollo de nuevas inversiones al recortar el horizonte de tiempo que enfrentaban las empresas.

El gobierno actual del Presidente Milei ha decidido dar un giro completo a la situación descripta, introduciendo como uno de los ejes de su reforma económica un nuevo intento de apertura de la economía. Para poder juzgar los avances que se irán produciendo, conviene trazar un mapa actualizado del comercio argentino de mercaderías.

Antes de continuar, cabe advertir que el caso del comercio de servicios presenta varias diferencias con respecto al de mercaderías. Por su lado, la condición de economía cerrada operó como una distorsión en la asignación de recursos e inversiones entre sectores en el caso de la producción de mercaderías. En comparación, pese a las pobres condiciones económicas de nuestro país, el comercio de servicios ha mostrado signos importantes de dinamismo en la última década (este tema será abordado en una próxima nota de esta sección).

Para entender el punto de partida de la reforma actual se compara, a continuación, la composición de las exportaciones e importaciones de la Argentina entre 2007 y 2025, por grandes capítulos (97 capítulos de la Nomenclatura Común del Mercosur), focalizando el análisis en el saldo neto exportador y sus cambios entre ambos períodos. El año 2007 corresponde a una situación de crecimiento de la economía impulsada por el aumento de los precios internacionales de nuestras commodities agropecuarias. El promedio de exportaciones e importaciones ocupó, aproximadamente, el 17% del PBI de ese año. El aumento del valor de las exportaciones financió importaciones crecientes y permitió un saldo comercial de USD 11072 millones. En el año 2025, el promedio de exportaciones e importaciones tuvo una menor participación en la actividad interna, aproximadamente el 12% del PBI, pero presentó un saldo comercial semejante USD 11285 millones. En el año 2007 los precios de nuestros productos agroindustriales fueron un 30% más altos en términos reales que los actuales, a pesar de la influencia reciente de los conflictos mundiales, pero la cosecha de 2025 aumentó su volumen en respuesta a las expectativas de una mejor política económica desde 90 millones de toneladas en 2007 hasta los 140 millones actuales.

Para iniciar el análisis se construyen cuatro grupos (ver Cuadro 1). El primero reúne a los sectores que han permanecido como exportadores netos en ambos períodos y que. en su mayoría. corresponden a nuestras exportaciones tradicionales. El segundo conjunto identifica a los sectores que se han mantenido como importadores netos (exportaciones netas negativas), capítulos en los que nuestro país no presenta en estos años ninguna adquisición de ventajas exportadoras generalizadas. El tercer conjunto es el de “nuevas oportunidades” de inserción, en el que la situación se mueve desde la importación neta hacia la exportación neta. Por último, existe un reducido número de sectores en los que la Argentina se transformó en una importadora neta como muestra el cuarto conjunto.

Cuadro 1

Argentina: Categorías de bienes comercializados

Fuente: FIEL con base en datos INDEC

Los conjuntos anteriores dan una idea general de la permanencia del patrón comercial de la Argentina. Por el lado exportador, los productos se concentran en productos básicos tradicionales de la agroindustria y algunos productos de la minería. Del lado importador, las compras se distribuyen en una gran cantidad de productos que abastecen de insumos y bienes de capital a la economía. Los cambios más importantes indican un retroceso exportador de algunas manufacturas asociado al ingreso de China con sus productos a la región latinoamericana como principal mercado de la Argentina para sus productos manufactureros. Hasta 2025, las nuevas oportunidades exportadoras se encontraban aún en una etapa incipiente y no se reflejan aún en los resultados agregados por capítulo.

Puntualizando ahora en información más detallada a nivel de producto se pueden identificar algunos efectos adicionales importantes. En el Cuadro 2 se muestran las veinte primeras posiciones de exportaciones netas positivas y las correspondientes a exportaciones netas negativas de 2025 y su situación previa en 2007. Nuevamente, los resultados muestran que un conjunto relativamente pequeño de productos explica el 68% de nuestras exportaciones y hace un aporte sustantivo al saldo comercial. Además del complejo sojero, el trigo y el maíz, destacan el aumento de las exportaciones de carne con destino mayoritario a China, los productos pesqueros y la creciente importancia del petróleo y el gas y los minerales como litio y cobre además del oro. En el rubro de manufacturas dominan los automotores para transporte de mercancías. Del lado importador, los principales 20 productos con importaciones netas muestran un conjunto amplio que en forma agregada representaron un 36% del total importado. En algunos casos, el aumento de las importaciones ha puesto en alerta a la industria local; neumáticos y medicamentos son de los principales ejemplos en esta situación.

Cuadro 2

Fuente: FIEL con base en datos INDEC

Por último, el análisis del comercio de mercancías durante el primer bimestre del año 2026 muestra algunas novedades importantes. Por un lado, la contracción de las importaciones de todo tipo, pese a la apertura, es la consecuencia de la caída en el nivel de actividad local que afecta a la producción y a las inversiones. Una preocupación adicional es la contracción del intercambio bilateral con Brasil que, por el momento, se encuentra sostenido por el comercio automotriz. Pero este intercambio también está llamado a modificarse en el futuro a partir de las inversiones chinas para la producción de autos eléctricos en Brasil. Por otro lado, los datos corresponden a “un mercado internacional que ya no existe” dadas las consecuencias del conflicto entre Estados Unidos-Israel e Irán. Por ello, el rubro de Combustibles y energía todavía se reduce en precios y exportaciones en enero y febrero, cuando hoy los mercados de petróleo y gas están con niveles de precios casi récord (todavía inferiores a los correspondientes a la crisis del petróleo de los 70) y nuestro país se encuentra incrementando su oferta. En los meses próximos se verán cambios muy importantes en precios de combustibles y commodities agroindustriales y también es muy probable que se mantenga la tendencia al recorte de importaciones. Ambos aspectos tenderán a reforzar la mejora en el balance final.

El panorama presentado muestra que los cambios favorecidos por nuevas inversiones en minería y productos del petróleo y gas no se reflejan aún en el patrón exportador o lo hacen de un modo muy incipiente. Como en esos casos, algunos otros sectores están aumentando su competitividad, pero deben lidiar aún con problemas internos (altos impuestos, cadena logística, crédito escaso, etc.) y problemas externos (nuevo mapa geopolítico). Es una transformación que tomará tiempo, pero abre un conjunto muy interesante de oportunidades que, mirando los ejemplos de otros países de la región, están efectivamente a nuestro alcance.


Marcela Cristini y Guillermo Bermúdez

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